Adaptarse  o morir

Moisés Nares Villegas

Adaptarse o morir, es una condición que la naturaleza les ha impuesto a todas las especies que durante millones de años han poblado este planeta, y en este proceso se han extinguido un número incalculable de ellas; aunque tal vez el más conocido sea  de los dinosaurios, por las consecuencias cinematográficas que del caso se han realizado. Hecho del que se tienen la hipótesis de que, como resultado de fuertes exposiciones que se dieron en la época de tan gigantescos animales, la atmósfera se oscureció, impidiendo la llegada de los rayos solares (energía solar), razón por la que igualmente grandes vegetales también perecieron y, al no encontrar alimento, los dinosaurios se acabaron.

No obstante, para otras especies, la suerte ha sido diferente, pues se han adaptado a nuevas fuentes de alimentación, cuando su comida original se  terminó. Este  es el caso del pequeño escarabajo que existe en la región de la cuenca del lago de Pátzcuaro y que la gente conoce como cumbo.

Dicen los pobladores de esta región michoacana, que en el pasado. Este pequeño insecto no causaba ningún daño a los productos agrícolas que aquí se cultivaban, porque su alimentación la basaban en las hojas de las jaras, vegetación que debe de haber existido en abundancia,  porque hasta un pueblo, Jarácuaro (lugar de jaras), alude a esta planta no obstante, los terrenos se limpiaron de esta maleza y, al no encontrar  los cumbos su alimentación original, optaron por cambiarla a algunos frutos de utilidad para los humanos como manzanas, duraznos, ciruelas, peras, etc. Pero como la invasión de tales insectos es por millones, esto los vuelve capaces de consumir en poco tiempo una huerta y ni los insecticidas más potentes los pueden erradicar.

El escarabajo sale del suelo, junto con las primeras lluvias y lo hace ya en estado adulto.  Dotado de alas que le permiten realizar pequeños vuelos, por lo que es capaz de invadir árboles vecinos, cuando ha agotado los frutos de los primeros. También le caracteriza un caparazón rígido en varios tonos de café. Se nutre durante aproximadamente un par de meses, en los que realizan su producción  y después de este tiempo se incorpora nuevamente al suelo, donde seguramente experimenta algunos cambios morfológicos en esos 10 meses en los que no se advierte su presencia en el medio exterior.

Ante la amenaza que representa este insecto para los frutales de la región, la gente recurre al uso de insecticidas, con los que sólo logra dañar el entorno, porque estas sustancias químicas poco logran hacer contra los cumbos, pero si, en cambio, esas sustancias tóxicas permanecen en la atmósfera y finalmente van a contaminar los mantos freáticos, como tantos productos químicos usados en el control de plagas.

Desde el punto de vista médico, estos insectos no producen mayores daños, si acaso su introducción en algún orificio de nuestro cuerpo, principalmente en el oído, donde sí es recomendable acudir a un profesionista, para evitar que se dañe este sentido.

Igualmente, esos cambios se presentan no sólo en las especies animales, también operan en los vegetales. Así hemos notado que en la región algunos duraznos florecen en la temporada fría; motivo por  la cual esas flores son víctimas de las heladas y, en consecuencia,  los frutos  no se logran o lo hacen en muy poca cantidad. Además, esos frutales que florecen en el invierno, maduran  sus frutos en la temporada que están en su apogeo los cumbos; motivo por el cual la  producción  casi en su totalidad se pierde.

Aunque también existen duraznos con una información  genética diferente, y éstos tienen floración cuando han pasado las heladas; éstos logran transformar casi todas  sus flores en frutos, con la ventaja adicional de que el durazno madura cuando ya ha pasado la temporada de cumbos. Estas 2 diferencias hacen que esta variedad genética tardía sea la ideal para quién  pretende tener una buena producción de esta fruta, en esta región. Con la ventaja  adicional de que no se tiene que recurrir al uso de insecticidas.

Estas son las razones por las que, en el vivero que tenemos en Tócuaro Mich., que está  destinado  a la producción  exclusiva de  árboles  forestales, hemos decidido cultivar una pequeña cantidad de duraznos con esta variación genética,  para que la aprovechen los interesados en la producción de este frutal que, aunque no está en riesgo de extinción, las condiciones del medio ambiente sí lo colocan en desventaja si se compara con la variedad tardía.

Así pues, conociendo la biología de los seres vivos, al ser humano ha encontrado grandes ventajas que ha utilizado en su beneficio. Lo mismo que su capacidad de pensar le ha permitido sobreponerse a todo tipo de condiciones, por adversas que sean, y en base a ello, es que podemos afirmar que el ser humano es quien mejor se adapta a los cambios, lo que ha hecho posible que el hombre, como especie, pueda vivir en casi todo tipo de condiciones y sólo temperaturas  muy elevadas le han marcado límites.

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